El 97 % de los clientes de El Monte recuperan sus joyas

Queremos que conozcas El Monte. Cómo funciona y para qué nos usan nuestros clientes. Algunas de las personas que forma parte del equipo de El Monte te lo cuentan en primera persona. Descubre a Cristina Catalán Gil, una de nuestras tasadoras.

El 97 % de los clientes de El Monte recuperan sus joyas. No un noventa. No un “muchos”. Es lo que sucede y tenemos los datos.

Lo interesante es lo que viene después: la mayoría vuelve. De hecho, un porcentaje muy alto no solo recupera sus joyas, sino que —pasado el tiempo— vuelven con ellas para abrir un nuevo crédito. Como quien vuelve a un lugar conocido dónde puede dejar algo importante sin perderlo del todo, sabiendo que no es un punto final, sino una coma.

Por eso siempre recomendamos a nuestros clientes no deshacerse de una joya. “No pierdas tu patrimonio”, nos habrás escuchado decir. Venderla te da dinero inmediato, pero ese dinero se va tan rápido como llega. Una vez gastado, no hay vuelta atrás. La joya, en cambio, tiene recorrido. Cuando no se necesita, dejarla guardada en el joyero es una forma de aumentar su valor. Consérvala porque el oro siempre aumenta su valor y puede convertirse luego en un recurso para conseguir ingresos cuando hacen falta. De hecho, tenemos clientes que han abierto sus créditos con la misma joya muchas veces a lo largo de su vida y la han recuperado otras tantas para poder volver a hacerlo.

Aquí entra un tema crucial: los clientes tienen un año para recuperar sus joyas. Un año. Un reconocimiento implícito de que la vida no siempre se arregla en media hora. Y si en ese año no ha podido ser, vuelves a renovar las veces que hagan falta. Nuestro objetivo siempre es que los clientes se queden con su joya y hacemos todo lo que está en nuestra mano para que la joya vuelva a casa.

Al final, a El Monte no se viene a perder nada, solo a tener opciones. Saber que algo valioso está ahí cuando haga falta es lo que a todos nos da tranquilidad.