Descubre los Accésits del Concurso de Microrrelatos de Monte de Piedad

Aquí os dejamos los microrrelatos premiados con los del Concurso de Microrrelatos 315 Aniversario del Monte de Piedad. Tres reconocimientos con los que hemos querido poner de relieve la importancia histórica y actual de una institución que lleva tres siglos de actividad ininterrumpida como entidad de crédito social. Gracias a todos los participantes y enhorabuena a Pilar Salazar por su relato 19 Pasos, a Julio Sancho por su historia en Por unos anteojos y a Isidro Catela por Esas pequeñas cosas. Puedes consultar el resto de ganadores aquí,  descubrir más historias de Monte de Piedad y de la labor que realiza.

19 Pasos

Un microrrelato de Pilar Salazar Olmo (Sevilla)

Hay 27 pasos desde la cocina al cuarto de la música; 14 desde el aseo y 43 desde la entrada, ni uno más, ni uno menos. Parece como si todas las estancias de la casa, como si todas sus paredes, estuvieran al servicio de esa sala del fondo, la de las ventanas tapiadas, donde el abuelo pasaba sus noches frente al viejo piano. Lo tocaba a veces –sus manos blancas sobre las teclas blancas- para acallar el sonido de un grito, de un disparo o de una bomba. Y cuando el sueño estaba a punto de vencerlo –da igual la hora que fuera-, hacía los 19 pasos hasta el dormitorio y, arrodillado frente a la cama, sacaba el baúl donde escondía tres partituras originales que había comprado años atrás por una fortuna. Con los ojos cerrados, las tocaba, las besaba, las repasaba con el dedo e imaginaba que la Quinta Sinfonía de Beethoven palpitaba ahí dentro, que algún día todas esas notas saldrían a la guerra y devolverían la paz. “La música me salvó”, diría siempre. Fue su escudo contra el miedo, su conjura frente al horror. Una mañana de febrero de muchos años más tarde, ya con mi abuelo muerto, mi abuela se acercó al Monte de Piedad y recogió las partituras originales, las verdaderas. Las llevó a casa y, en silencio, las guardó en el baúl que aún seguía bajo la cama. Lloró, de nostalgia, de alegría. Ella cuenta que escaparon del hambre, de la miseria y de las ratas gracias a esas partituras que ella empeñó a espaldas de su marido. Así tuvieron pan, garbanzos, achicoria. El pobre anciano, hasta el mismo día de su muerte, siguió acariciando con sus manos de ciego esas partituras, que no eran más que folios en blanco. Nunca supo del engaño. ¿Para qué? Como él mismo decía: la música le salvó la vida.

 

Por unos anteojos

Un microrrelato de Julio Sancho Ordaz (Madrid)

Ahora todas las noches veo las estrellas por un cuadradito en el techo. Se rompió el cristal cuando quise atizar a mi hermano con el escobón. Mamá no se enfadó y por eso me puse más triste. Dijo que ya lo repondríamos en cuanto c obrase la paga trimestral, aunque sé que estaba esperando ese dinero para comprar tela y hacernos r opa nueva.

De momento hemos puesto una madera, que hace las veces de tapadera, pero casi siempre la quito porque hay poca luz y la abuela, que es muy vieja, dice que no ve nada. Lo cierto es que está casi ciega, y con toda la luz del mundo tampoco ve ni torta.

Hace unos días entró un pichón muy gordo en casa y mi hermano lo capturó. Mamá se puso muy contenta y bajó a comprar cebollas para guisarlo. Luego, al desplumarlo, resulta que era todo apariencia. Estaba escuchimizado. Así que en vez de guisarlo tal cual, mamá lo usó para caldo.

Me da mucha vergüenza confesarlo, pero la hermana Sonsoles me ha dicho que el pecado no se va a perdonar del todo si no se lo digo a mamá. Yo creo que ella se va a poner todavía más triste si se lo cuento, así que prefiero irme un año entero al purgatorio cuando me muera, si hace falta. Pero voy a escribirlo aquí, para que no se diga que oculto las cosas.

Llevé a empeñar el cortaplumas de mi hermano al montepío y les dije que lo había robado una urraca que había entrado por el tejado. Se enfadó mucho y estuvo rabiando y pateando toda la tarde, pero maldita la falta que le hacía. Además, sólo me dieron dos perras gordas por él, ni que hubiera sido un sable de plata. Compre unos anteojos para la abuela y ahora dice que ve mucho mejor, aunque se los pone del revés.

Aquellas pequeñas cosas

Un microrrelato de Isidro Catela Marcos (Madrid)

Desde hace un año, mamá vive en la sima del olvido. Para sus hijas apenas tiene una mirada distraída, a las tres nos llama Antonia (Antonia es ella). Para papá guarda un par de palabras, a veces tres, que repite después de comer y a la hora del baile.

Se pasa las horas en la ventana. Cuando atardece, se pone nerviosa, agita los brazos y balbucea, en bucle, la-caja-la-caja-la-caja. Calla cuando papá le trae la caja de cartón en la que pone “mis cosas”. Se la abre, con delicadeza, y va colocando encima de la mesa los objetos que contiene: fotos y vinilos, centenares. Mamá lo revuelve todo y saca con habilidad solo dos (siempre los mismos), de entre el desorden.

Primero, una foto amarilla, color tiempo. La pone encima del hule. Papá le cuenta que esa joven es ella. Que ese día bajaba las escaleras de la Casa Encendida, vestida de novia para ir a la iglesia y casarse con él. Que el edificio era entonces vivienda de empleados y casa de empeños de la Caja de Ahorros de Madrid. Que trabajabas allí, Antonia. En la casa de Pepita, la hija del director de una sucursal del banco. Que la gente del barrio era pobre y empeñaba ropa, colchones y sábanas; algunos, de forma excepcional, máquinas de coser, y otras cosas extrañas como aparatos ópticos y tocadiscos. Nosotros también empeñamos uno, y luego lo recuperamos.

En ese momento, mamá señala el vinilo. Papá pone la música que suena a chasquidos, a interferencias y a arena. Sin levantarla del sofá, le agarra las manos y se las va moviendo a un lado y al otro. Bailan agarrados. Él, que se sabe la canción de memoria, le canta bajito sobre la voz de Joan Manuel Serrat. Ella insinúa una sonrisa y le dice muchas-gracias-señor.

¡Descarga y lee aquí los relatos ganadores!

¿De dónde vienen los nombres de los metales y piedras preciosas?

Si hace unos días os hablábamos sobre por qué en algunos países el dinero se llama ‘plata’, o qué significan el ‘carat’ y el ‘quilate’ cuando hablamos de diamantes… hoy queremos ir un poco más allá. Hoy hablaremos del origen de los términos con los que nos referimos a los metales y piedras preciosas más utilizadas en joyería. Nombres que son objeto de constante debate entre lingüistas y estudiosos de la terminología.

El Oro

Este metal precioso tan utilizado en la joyería es un elemento químico con número atómico 79, catalogado en el grupo 11 de la tabla periódica –junto a la plata y el cobre- y su símbolo es Au. ¿Por qué? Porque se trata de la abreviación de Aurum, que en latín significa brillante o resplandeciente. De hecho, en según qué escritos, la palabra también podía significar ‘amanecer’ en su traducción castellana (de ahí proviene, de hecho, la palabra ‘aurora’). Así que no es de extrañar que para referirse al brillante metal, se utilizase el mismo término.

Su uso ha evolucionado de la pronunciación ‘aurum’ a ‘oro’, pero encontramos pistas clave de su origen en múltiples expresiones latinas como Non omne quod nitet aurum est, popularmente conocida como “No es oro todo lo que reluce”.

La plata

El origen del nombre de la plata está menos claro que el del oro porque, al contrario que este, su nombre no proviene directamente de su símbolo en la tabla periódica: Ag, del latín Argentum.

Aunque pervive el término argento, no se utiliza comúnmente. El empleo del metal para hacer vajillas y monedas devino en su definición por el mote vulgar latino plattus, que venía a referirse a algo plano. Este provenía a su vez del término griego πλατύς, que se empleaba para definir algo ancho y uniforme. De ahí que hoy nos refiramos al metal como plata y no como argento.

El diamante

Como ya te contamos aquí, el diamante es la segunda forma más estable de carbono, después del grafito, y eso significa que hace gala de unas particularidades físicas únicas: tiene la más alta dureza y conductividad térmica de todos los materiales conocidos por el ser humano.

Bien parecían saberlo los griegos que llamaban al mineral ἀδάμας, pronunciado adámas, que significaba invencible o inalterable. El latín adoptó el nombre adamas, que también se refería al acero. Con el tiempo evolucionó en su uso popular hasta convertirse en diamas-diamantis, un término en el que muchos aprecian el prefijo di- que puede significar también ‘origen’.

La esmeralda

El nombre femenino de Esmeralda tiene diferentes representaciones en culturas latinoamericanas y podía significar tanto “la que tiene esperanza” como “la que irradia pureza”. Ambas, inevitablemente, aluden al nombre de la piedra preciosa tan valorada en joyería por su rareza y color.

Lo cierto es que la palabra en castellano viene del francés antiguo esmeralde, actualmente émeraude. Y este término, a su vez, venía del latín vulgar smaragdus cuya procedencia no está nada clara. Unos afirman que viene del griego, pero otros expertos aseguran que proviene de una mezcla del sánscrito maraktam y el persa zamarat que significaba “corazón de piedra”.

El rubí

El rubí es un mineral y una gema de color rojizo. Su color se debe a los componentes que la forman: metales de hierro y cromo asociados en esta variedad de corindón (óxido de aluminio Al2O3). Así que la procedencia del nombre viene, realmente, de este mismo color: ruber, en latín, significaba rojo y era fácil referirse al mineral por el color que lo diferenciaba del resto.

Lo curioso del asunto es que el nombre del propio color viene de una variante adjetiva: russus, de la que proviene el italiano rosso y el rojo de castellano. Pero en su origen, esta preciada gema de la joyería no se distinguía del color del que era etimológicamente. Así que, en cierta manera, cuando te ruborizas en realidad “te pones rubí”.

#HistoriasdelMonte para inspirarte en nuestro concurso de microrrelatos

El 3 de diciembre Monte de Piedad cumple 315 años y, como sabes, hemos querido celebrarlo con una iniciativa cultural inspirada en esta institución centenaria. Por eso convocamos el Concurso de Microrrelatos 315 Aniversario del Monte de Piedad, un proyecto que tiene como objetivo descubrir talento literario y despertar la imaginación, pero también poner en valor la importancia histórica y actual de una institución que lleva más de tres siglos facilitando el acceso al crédito a quienes lo necesitan gracias a nuestra financiación con carácter social.

¿Quieres participar? Lo único que tienes que hacer es escribir un relato con tantas palabras como años tiene nuestro Monte de Piedad. ¡Anímate! Puedes presentar tus relatos a través de este formulario hasta el 10 de noviembre. Y para que tu imaginación vuele libre, te contamos anécdotas del Monte de Piedad que también podrás encontrar en las redes sociales de Fundación Montemadrid con el hashtag #HistoriasdelMonte. ¿Quieres adentrarte en la historia de nuestra institución? ¡Descubre estas pequeñas grandes historias!

Ni un solo día

Desde su nacimiento -el 3 de diciembre de 1702-, el Monte de Piedad de Madrid  no ha cerrado sus puertas ni un solo día laborable. Ni uno. Ni siquiera durante todo el tiempo que duró la Guerra Civil española, dejó de atender a todas las personas que se acercaron a sus puertas solicitando sus servicios.

El Monte de Piedad como refugio

Muchos vecinos de Madrid pudieron refugiarse en las dependencias del Monte de Piedad de Madrid de los bombardeos y del peligro a su integridad generado por el conflicto de la Guerra Civil. Precisamente los sótanos, donde estaban a buen recaudo las prendas que pignoraban los clientes a cambio de dinero, sirvieron de refugio seguro en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia.

Monte de Piedad con la mujer

El Monte de Piedad no sólo ha ayudado a muchas personas a conseguir sus sueños, también ha sido testigo de avances sociales muy significativos. ¿Un ejemplo? Durante gran parte del siglo pasado, en España los bancos y cajas de ahorro no prestaban crédito a la mujer si no iba acompañado del permiso de su marido. Ellas, que administraban en gran medida la economía doméstica, tenían que recurrir a la ayuda de sus maridos para cualquier cosa que implicara una inversión económica. Sin embargo, en Monte de Piedad no se necesitaba ningún permiso, las mujeres podían libremente adquirir el tipo de crédito social que ofrecía la institución empeñando objetos y joyas de su propiedad, contribuyendo así a su autonomía e independencia.

Una ayuda para pequeños negocios 

En momentos de recesión económica muchas personas necesitan una ayuda económica extra y Monte de Piedad ha sido siempre una vía accesible para poder obtener financiación. Por ejemplo, en la más reciente crisis económica que ha sufrido nuestro país, a muchos empresarios y dueños de PYMES sus bancos les retiraron el crédito, restando liquidez a sus proyectos vitales y profesionales. Entonces, muchos acudieron a Monte de Piedad para dejar piezas que les permitían pagar las nóminas de sus empleados, proveedores y otras deudas sin tener que cerrar su empresa definitivamente ni despedir a nadie. Cuando la crisis remitió, la mayoría recuperaron sus joyas, pero sus pequeños negocios seguían en pie.

De la subasta a las misiones

No todas las joyas que subastamos vienen de particulares que se acercan a nuestras oficinas. Algunas de las piezas que subastamos tienen su origen en donaciones. La más reciente ha sido la donación de un lote de joyas a unas monjas por parte de un particular. Desde el Monte de Piedad hemos colaborado en su tasación y subasta, cuyos beneficios han ido destinados a las misiones.

El traje de los domingos

El Monte de Piedad es y era un fiel reflejo de la sociedad hasta el punto de condicionar muchos de sus comportamientos. Por ejemplo: cuando los salarios se pagaban en jornales semanales muchos clientes eran capaces de recuperar los viernes -día de cobro-, el traje de los domingos que previamente habían empeñado el lunes. De este modo asistían a misa elegantse y en perfecto estado de revista. Algo que era socialmente importante.

Depositaria de ropa en Monte de Piedad

Sin colchón ni manta

En el Monte de Piedad se empeñaba todo tipo de artículos hoy insospechados. Nos hemos encontrado con colchones, mantas y hasta libros. Durante muchos años un aficionado taurino empeñaba su propio colchón para poder asistir a la Feria de San Isidro. Otros clientes nos traían sus mantas al comienzo del verano y las recuperaban poco antes de que llegase el frío. Y muchos estudiantes empeñaban sus libros de estudio para conseguir algunos ingresos y ello quedó inmortalizado en una famosa canción popular de nuestra tradición.

Un recurso para los artistas

A mediados del siglo pasado muchos artistas empeñaban sus propias joyas y efectos de valor en el Monte de Piedad de Madrid, con el propósito de obtener suficiente dinero como para poder sufragar los gastos que suponía poner en marcha un nuevo espectáculo. Así fue y sigue siendo, ya que muchos artistas continúan recurriendo a esta vía de financiación en la actualidad.

Un nuevo modelo de negocio

La propia evolución y mejora de la sociedad española es uno de los principales motivos para que ya no se admitan artículos diferentes a joyas (de oro y plata) en el Monte de Piedad. Hoy en día el porcentaje de habitantes que tienen acceso a un juego de mantas, un traje de vestir o una colección de libros es muy superior al que existía a principios del siglo pasado. Por eso, hoy solo se admiten como garantías pignoraticias joyas y artículos de oro y plata de gran volumen (bandejas, cuberterías, juegos de té).

El más antiguo no era el único

Es el más antiguo de España, ¡pero hubo muchos más! Durante siglos, en cada ciudad con más de 10.000 habitantes, aproximadamente, existía un montepío.

El sobrante lleva tu nombre

En las subastas mensuales de joyas del Monte de Piedad de Madrid, el dinero que se obtiene, si el precio de una alhaja aumenta con respecto al de salida, va destinado al propietario. Cuando un lote de joyas se subasta, la cantidad obtenida tras su adjudicación se emplea en liquidar la deuda del titular del préstamo y posteriormente el sobrante obtenido (si lo hubiera) se le entrega íntegramente a quien realizó el empeño de las joyas en su origen.

Una herencia inesperada

Muchas de las joyas de nuestras subastas proceden de herencias inesperadas. No son pocos los clientes que han venido a nosotros por probar suerte, pensando que una joya que habían heredado no valía nada, y se han llevado la sorpresa de su vida! Como una mujer que llegó a tirar a la basura un broche pensando que no tenía valor alguno pero se arrepintió y decidió traerlo al Monte de Piedad. Al tasarlo resulto estar valorado en 2.000 €. O como el caso de unas hermanas que recibieron en herencia unos muebles de su tía y cuando los fueron a vender se encontraron dentro una caja llena de joyas.

Nuestro mejor valedor eres tú

La satisfacción de nuestros clientes: generaciones completas de familias pasan por nuestras oficinas. El boca a boca, ¿qué necesidad tienes de ir al banco teniendo lo tuyo?

Con estas anécdotas, no solo queremos reivindicar la historia de Monte de Piedad y su relevancia, pues todos los beneficios de la institución se destinan a proyectos sociales y culturales de Fundación Montemadrid. ¡También inspirarte para que escribas tus propias #HistoriasdelMonte! Deja volar tu imaginación y cuéntanos con 315 palabras, una gran historia relacionada con una institución que ha ayudado a tantas personas.

Un jurado presidido por Carmen Alborch, ex ministra de Cultura, escritora y patrona de la Fundación Montemadrid, y compuesto por los prestigiosos periodistas y escritores Antonio Lucas, Mara Torres, Javier Rodríguez Marcos e Ignacio Elguero, elegirá la obra ganadora, que se premiará con 1.702 € (cifra que recuerda el año en que se fundó el Monte de Piedad de Madrid), un segundo clasificado con 800 €, y tres accésits con 400 € cada uno. ¡No dejes pasar la oportunidad y presenta tu texto antes del 10 de noviembre!

Concurso Microrrelatos Monte de Piedad

Los secretos de la plata: el metal más utilizado en joyería

¿Alguna vez os habéis percatado de que en muchos países latinoamericanos se llama ‘plata’ al dinero? El término se utiliza de forma habitual en muchos países de habla hispana al otro lado del charco. Nos puede parecer baladí, pero resulta ser un hecho que ejemplifica cómo la plata es uno de los elementos de joyería con más arraigo de nuestra cultura.

Se emplea no solo en las más variadas piezas de joyería y orfebrería, también la podéis encontrar en la cubertería de vuestros padres, en amalgamas dentales del aparato de vuestros hijos o en los pistones de vuestro coche. Es un metal casi omnipresente y, por eso, es importante saber distinguir sus variedades y tipos en joyería.

La plata de ley y sus derivados

Se entiende por Ley la proporción en peso en que el metal precioso puro entra en una aleación. Existen muchos tipos de plata pero la más conocida es la plata de ley: una aleación del metal que tiene distintas consideraciones dependiendo del sistema con que se evalúe. El más conocido en nuestro país diferencia entre la plata de primera y la de segunda ley. Ambas suelen ir acompañadas de una cifra que oscila entre 925 y 800.

¿Qué significan estos números? Se expresará en milésimas y se representará convencionalmente con un número de tres dígitos. Estas cifras nos dicen cuántos gramos de plata contiene una aleación por 1000 gramos de producto final. Por ejemplo: si nos compramos unos pendientes de “plata de ley 925”, significa que la pieza adquirida está hecha de una aleación que contiene 925 gramos de plata por cada 1000 gramos de producto. De esta forma, se considera que la plata de primera ley sería cualquiera que no bajase de 925, mientras que la de segunda no tendría que bajar de 800.

Existe, además, otra distinción: la plata 999, llamada plata pura o fina. Las piezas realizadas con este tipo de material son las de mayor grado conocido, pues no existe ninguna plata de 1000. Aunque en joyería, un mayor contenido de plata no significa una pieza mejor. Depende muchísimo del tipo de joya.

¿Qué son los contrastes? Son la señal con la que -mediante el punzonado-, deben ser marcados los objetos de plata, deben llevar dos, de garantía y de origen.

¿Y en qué se diferencian unas de otras? No todas las aleaciones sirven para fabricar cualquier tipo de joya. La plata más pura, por ejemplo, no es apta para muchos trabajos de joyería porque resulta demasiado blanda y poco duradera. En cambio, la plata de 925 es más dura y ofrece mayor resistencia.

Todo, visto desde nuestro ámbito nacional: en el mundo hay tantas platas como tipos de aleación. En Inglaterra, por ejemplo, la ley marca una distinción entre la aleación 958 (conocida como brittania silver) y la 900 (coin silver).

Ahora que ya sabemos distinguir una plata de primera ley de otra, os animamos a conocer la selección de piezas de este metal noble que hemos puesto a disposición de los coleccionistas y aficionados en la subasta de este mes de nuestro Monte de Piedad. Piezas como el Lote 2, constituido por tres artículos de estilo oriental y piezas de plata o el Lote 10 con cubiertos para servir Bourdier París del siglo XIX, de plata

calada, estampada y grabada con contrastes de Francia. Estos y muchos más, los podréis adquirir el miércoles 18 en nuestra sede, pero ya se pueden descubrir visitando nuestro catálogo online.

315 palabras para 315 años de historia de Monte de Piedad

¡Celebra con nosotros los 315 años de Monte de Piedad participando en nuestro Concurso de Microrrelatos! Te contamos cómo.

Hace tres siglos, un jovencísimo José de Nebra ejercía de organista en la Capilla de las Descalzas Reales cuando conoció al Padre Francisco Piquer, que era capellán y cantor contralto allí. Entre ellos surgió una amistad que duraría años. Con el tiempo, el primero se convertiría en uno de los compositores más destacados del Barroco y el segundo fundaría lo que hoy conocemos como Monte de Piedad. De esta manera, le encargaría a Nebra una serie de villancicos en honor a la Virgen del Monte de Piedad que, aún hoy, son piezas que muestran lo precoz de su talento. Canciones que se tocaban cada año por diciembre, fechas en las que el montepío celebraba su aniversario.

En 2017 se cumplen 315 años desde que Monte de Piedad iniciase su andadura y, para rendir homenaje a todos aquellos que han colaborado en convertirlo en lo que es hoy, queremos volver sobre nuestra historia y celebrarlo como lo habrían hecho Padre Piquer y José de Nebra: con una iniciativa cultural inspirada en esta institución centenaria.

Por eso convocamos el Concurso de Microrrelatos 315 Aniversario del Monte de Piedad, un proyecto que tiene como objetivo descubrir el talento literario y despertar la imaginación de aquellas personas interesadas en la escritura en lengua española, así como poner en valor la importancia histórica y actual de una institución que lleva más de tres siglos facilitando financiación con carácter social. ¿Quieres participar? Lo único que tienes que hacer es escribir un relato con tantas palabras como años tiene nuestro Monte de Piedad.

Los trabajos que participen en el concurso han de estar ambientados o inspirados en el Monte de Piedad y los servicios que presta. Tendrán una extensión máxima de 315 palabras (sin incluir el título) y cada autor podrá presentar hasta tres microrrelatos.

Un jurado presidido por Carmen Alborch, ex ministra de Cultura, escritora y patrona de la Fundación Montemadrid, y compuesto por los prestigiosos periodistas y escritores Antonio Lucas, Mara Torres, Javier Rodríguez Marcos e Ignacio Elguero, elegirá la obra ganadora, que se premiará con 1.702 € (cifra que recuerda el año en que se fundó el Monte de Piedad de Madrid), un segundo clasificado con 800 €, y tres accésits con 400 € cada uno. A lo largo de estas semanas iremos contando en redes anécdotas del Monte de Piedad que podrán inspirarte. Lo haremos desde nuestro perfil @FMontemadrid con el hashtag #HistoriasdelMonte.

Para más información del concurso puedes consultar las bases aquí

Puedes enviarnos tus textos en este formulario. El plazo de presentación finaliza el día 10 de noviembre de 2017. 

 

Servicio de valoraciones de #MontedePiedad: ¿Cuánto valen tus joyas?

Imagínate que heredas un reloj de tu tatarabuelo y, pensando que no tiene mayor valor, lo vendes al mejor postor en un momento de necesidad. Imagínate que ese reloj era una pieza única valorada en miles de euros… y tú lo has vendido por cien. Esto, que puede parecer un ejemplo exagerado, ocurre más a menudo de lo que pensamos. Pero tiene solución: en Monte de Piedad ofrecemos un servicio de valoraciones precisamente para que eso no suceda. ¿Lo conoces? Te lo contamos.

Descubrir el valor desapercibido

Más allá del valor inmaterial de muchas joyas, cargadas de historia y memoria, toda pieza tiene también un valor material según el cual se fija su precio. Si se desconoce este dato, se pueden perder grandes piezas. Para evitarlo, en Monte de Piedad contamos con un servicio de valoraciones especializado que “realiza un dictamen pericial de joyas y objetos de platería teniendo en cuenta material, antigüedad y otros factores como la fabricación”, nos cuenta María Ángeles Pérez, coordinadora de Tasación de nuestro Monte de Piedad.

El servicio lo componen una serie de profesionales que, en estos casos, acuden hasta el domicilio solicitante para hacer una estimación previa de las joyas y posteriormente trasladarlas a la sede para realizar una tasación de las joyas con la máxima precisión. “En el Monte contamos con herramientas de última generación que nos ayudan a definir mejor la tasación”, nos cuenta María. También, con “tasadores titulados en gemología, expertos en diamantes y con formación continuada en joyería antigua y piedras preciosas”, detalla.

“Es un servicio demandado al que acuden muchos clientes para descubrir el valor de joyas que han heredado”, explica María. Muchas son las personas que acuden a nuestros profesionales, y tras nuestro análisis, se llevan una sorpresa: “A veces tenemos la suerte de encontrarnos con grandes y maravillosas piezas, en muchos casos con historia…”, cuenta la Coordinadora de Tasación del centro, “objetos de platería y joyería realizados por grandes firmas como Aldao, Mellerio, Van Cleef & Arpels o Cartier que han pertenecido a grandes personajes de la vida política, artística e incluso de la realeza”.

Si en casa tienes alguna pieza cuyo valor desconoces, no lo dudes. Acude a nuestro Monte de Piedad o llámanos al  91 368 59 98 y te informaremos del valor de tus posesiones. ¡No sea que malvendas un pedazo de historia sin siquiera saberlo! Nos avalan más de 300 años de experiencia y nos mueve el saber que el 100% de los beneficios de Monte de Piedad se destinan a la obra social y cultural de Fundación Montemadrid.

Cinco tesoros y joyas que cambiaron la historia de España

¿Sabías que en el Museo del Prado se puede ver un tesoro de la orfebrería española? ¿Habías oído hablar de la reñida puja por una joya que mantuvieron un actor de Hollywood y un noble español? Pues esto y mucho más es lo que te vamos a contar hoy. Vamos a rebuscar en nuestro pasado para rescatar las historias que se esconden detrás de algunas de las piezas más destacadas de la historia de nuestra joyería.

El Tesoro del Delfín

Joyas que cambiaron la historia de españa

A principios del siglo XVIII, la joyería española sufrió un duro revés: algunas de las más grandes piezas de la Corte Real desaparecieron de un plumazo. Fue la Nochebuena de 1734, un terrible fuego se propagó por el Real Alcázar de Madrid y durante cuatro días fundió y destruyó una indeterminada cantidad de joyas de los más insignes orfebres del mundo.

En cambio, una colección que Felipe V ‘El Animoso’ se había traído desde Francia, sobrevivió porque justamente en aquellos días se encontraban a resguardo en el Palacio de la Granja. Hablamos del Tesoro del Delfín, un conjunto de orfebrería antigua elaborado mayormente con metales nobles y piedras preciosas, que ha sobrevivido a saqueos de la Invasión francesa y cuyas pocas piezas se conservan en el Museo del Prado de Madrid. Se denomina así por haber pertenecido a Luis de Francia, el Gran Delfín, que falleció durante una epidemia de viruela en 1711 sin haber llegado a reinar.

Las joyas de Atocha

Joyas que cambiaron la historia de españa

Es conocida la afición que Isabel II tenía por las piezas de orfebrería y las joyas. Un carohobby que cultivó toda su vida y con el que conoció a los artífices más destacados del momento, como Narciso Soria, Carloz Pizzala, Lemonnier o Dumoret. Muchas de estas joyas se perdieron debido a que, durante su exilio, la reina se vio obligada a vender muchas de ellas para vivir.

Sin embargo, de las que perduran hasta hoy, hay unas que ni siquiera fueron hechas para ella. En 1852 la reina encargó la realización de un conjunto de joyas a Narciso Soria para la Virgen de Atocha, como agradecimiento por haber sobrevivido a un atentado apenas dos semanas antes, cuando el cura Martín Merino intentó asesinarla. El conjunto de joyas constaba de una corona de brillantes y topacios de Brasil, con su sobrecorona de plata dorada con ráfagas de brillantes y rosas de esfera, un rostrillo de brillantes y topacios y una corona pequeña para el Niño de dicha imagen, también de brillantes y topacios. Esta última se encuentra hoy en el Palacio Real de Madrid.

La Perla Peregrina

Joyas que cambiaron la historia de españa

A día de hoy, la Perla Peregrina es una de las joyas sobre la que más se ha escrito en nuestro país y fuera de él. Se dice que se encontró allá por 1515 y ya por aquel entonces fue codiciada por muchos coleccionistas dada su forma de lágrima y su tamaño. El Rey Felipe II la recibió de las manos del alguacil de la ciudad de Panamá y desde entonces la vistieron múltiples reyes y reinas, de Margarita de Austria a Felipe IV, pasando por Isabel de Borbón.

La joya, estuvo en España hasta 1808, cuando José Bonaparte, después de haber invadido el país, ordenó que le entregasen las joyas de los Borbones españoles, ya exiliados. A su muerte en 1844, la heredó su hermano Napoleón, que escasos cuatro años después la vendió por motivos económicos. Desde entonces, la perla pasó por familias de alta cuna y coleccionistas hasta que un día, se subastó en una joyería inglesa. Allí estaban Alfonso de Borbón y el actor Richard Burton, que se enfrentaron en la subasta hasta que, al final, se la quedó el segundo. El protagonista de La Túnica Sagrada le regaló la joya a Elizabeth Taylor, que la tuvo hasta el día de su muerte.

La diadema de lises

Joyas que cambiaron la historia de españa

En 1906, el rey Alfonso XIII hizo un encargo difícil pero no imposible a la firma madrileña Ansorena, fundada en 1845 por el prestigioso orfebre Celestino Ansorena. Aquel encargo, que cambiaría el destino de la firma para siempre, situándola en lo más alto de la casas españolas, se tradujo en una diadema que Alfonso XIII le regaló a su esposa Victoria Eugenia de Battenberg.

Actualmente se conoce como la diadema de las lises o de las flores de lis y es considerada una de las más importantes de la familia real española. Su diseño lo forman tres flores de lis, correspondientes al escudo de armas de la casa de Borbón, y a día de hoy, siguen sin haber sido puesta por ninguna persona que no fuese reina.

Los rubíes de Niarchos

Joyas que cambiaron la historia de españa

En 1962, una de las más firmas más prestigiosas del siglo XX y que está presente habitualmente en nuestras subastas, Van Cleef & Arpels, diseñó un collar que marcaría tendencia en todo el mundo por su aparente sencillez en su diseño pero su elegante acabado y vistosidad. Una joya que un multimillonario armador griego llamado Stavros Niarchos, terminaría dejando como regalo de bodas en una suite en la que dormía la reina la reina Sofía de España.

Se trata de medallones de rubíes tallados en forma de cabujón, rodeados de brillantes y otra hilera de rubíes más pequeños, unidos por cuatro diamantes tallados en baguette. La joya, que tenía una estructura original francés, permitía adaptarlo a voluntad de tal manera que durante mucho tiempo también fue utilizado como diadema por la reina, que lo llevó así al Te Deum que los proclamaría reyes. Una joya que Van Cleef & Arpels convirtió en tendencia y que, con el tiempo, lucieron estrellas como Sofía Loren y Audrey Hepburn.

“Posiblemente las joyas y la moda sean las manifestaciones artísticas más cercanas al hombre”, describe la Doctora en Historia del Arte Natalia Horcajo en el libro Arte, Poder y Sociedad en la España de los siglos XV a XX. “De hecho, están en contacto con su propia piel, siendo testigos de su vida y de sus relaciones con los otros”, asegura.

Como estas joyas, muchas otras llenas de historia y de tradición han pasado por nuestro Monte de Piedad. No en vano, se trata de uno de los Montes más antiguos de Europa y lleva más de tres siglos vinculado al mundo de la joyería, con profesionales que se dedican a estudiarlas y difundir el conocimiento que de ellas se aprende.

Monte de Piedad subasta las joyas más sofisticadas del verano

Llega el verano y con él las altas temperaturas, los vestidos y trajes frescos, y el color en todos los complementos que llevamos. Y si hay un accesorio que se vuelve protagonista en esta época del año, es la joya, una pieza que hará que deslumbres como nunca. Monte de Piedad presenta una colección repleta de novedades que darán un toque de sofisticación a tu estilo esta temporada. Por eso, hemos hecho una selección especial pensada para el período estival, que puedes descubrir en el catálogo de la subasta de este mes.

«En verano apostamos por joyas con más colorido, también por gargantillas para lucir con escotes más pronunciados», asegura María Ángeles Pérez Paz, coordinadora de Tasación del Monte de Piedad de Madrid. «Esta época del año invita más a lucir los complementos que llevamos e influye en el tipo de ropa que nos ponemos, de marcado estilo colorista», nos explica. «En verano estamos bronceados y arriesgamos más a la hora de vestir, escogiendo outfits más coloristas. Es el momento perfecto para utilizar las joyas que presentaremos en esta colección», asegura.

De este estilo es el lote 31, una sortija de la colección Pyramide de BVLGARI, realizada en oro bicolor sobre la que destaca un topacio azul que recuerda al mar que tanto identificamos con el verano. También el lote 148, una sortija de oro blanco con un importante topacio azul y motivos florales compuestos por noventa y dos brillantes y piedras de color en cabujón.

Entre las joyas que más se lucen en esta época están las que realzan los brazos bronceados, como el  lote 107, una pulsera de oro del segundo tercio del siglo XX, en cuyo centro luce un aplique en forma de flor, desmontable, de plata y vistas posteriores de oro con un brillante central. Sin olvidar el lote 1234, una pulsera rígida de la firma autraliana KAILIS a modo de espiral de oro blanco decorada con doce motivos a modo de cubos engastados con treinta y seis brillantes y ocho perlas cultivadas.

En verano, además, el caballero también aprovecha para llevar piezas y relojes más ligeros y cómodos. «No importa la estación del año que sea, saber la hora siempre es importante», bromea María. “Pero está claro que en verano se llevan las colecciones más deportivas o con pulseras de caucho, de firmas como Hublot, Audermast Piguet o IWC”. En esta subasta, por ejemplo, destacan lotes como el 1235, un reloj IWC, cronógrafo modelo PORTOFINO realizado en acero para caballero, con cristal de zafiro abombado antirreflejos.

Todas estas piezas, especialmente seleccionadas para la época estival, se pueden conseguir en nuestra subasta online o presencial. Si las adquieres, estarás haciendo algo más que conseguir una joya: estarás ayudando a que en Fundación Montemadrid sigamos llevando a cabo iniciativas culturales, realizando proyectos de protección del medio ambiente o apoyando proyectos sociales con nuestra Convocatoria de Acción Social. Ya puedes pujar por ellas en nuestra web y el próximo miércoles 14 de junio, a las 17 h, en la  subasta presencial que celebraremos en nuestra sede madrileña de Plaza de las Descalzas, ¡Te esperamos!

Te presentamos el diccionario de joyería más completo en español

Tres tomos con más de 4.000 entradas, con sus correspondientes ilustraciones y organizados en más de 2.100 páginas. Así es el Diccionario ilustrado de la joyería que va a publicar Mª Teresa Jiménez Priego en septiembre y en cuya labor de coordinación editorial ha colaborado Raquel Barriola Muñoz, tasadora de nuestro Monte de Piedad de Córdoba. Un trabajo monumental que va camino de convertirse en la obra de consulta de términos de joyería más importante del habla hispana.

“Este era un trabajo necesario”, cuenta Raquel cuando echa la mirada atrás y observa su labor de coordinadora en este diccionario. “De hecho parece mentira que no se haya publicado antes algo así, con lo importante que ha sido y es este sector”, describe. “Por eso creo es un hito histórico que marcará un antes y un después. Va a ser un referente para la consulta de cualquier asunto relacionado con la joyería: nos ayudará a conocerla mejor y eso hará que la apreciemos más”, nos cuenta, segura de la relevancia de los tres libros que ha publicado y coordinado.

Diccionario Ilustrado de la Joyería

Hasta ahora no existía una obra así en castellano y no por falta de cultura relacionada con el mundo de la joyería y la gemología. Con todo, existiendo iniciativas editoriales en este sentido, ninguna abarca lo que ha sido capaz de abarcar esta: “Este libro es un compendio de términos que abarca todas las épocas e infinidad de autores”, explica. “Hay muchos obsoletos, otros en desuso, términos que no significan lo mismo en España que en otros países, ¡A veces ni siquiera significan los mismo en distintas zonas de nuestro país! En fin… De sorpresa en sorpresa”, cuenta Raquel.

El Diccionario Ilustrado de la Joyería es el resultado de muchos años de investigación y recopilación que han culminado con dos años de arduo trabajo  editorial en los que nuestra compañera y tasadora de Monte de Piedad de Córdoba ha coordinado la obra siendo el nexo de comunicación entre la editorial y la autora. También ha revisado la terminología gemológica y realizado la corrección de pruebas y de estilo, estandarizado criterios lingüísticos, revisado e intervenido en la planificación…

Sin embargo, lejos de haber supuesto un trabajo agotador, le ha aportado mucho más de lo que imaginaba. “Para mí, que me considero una amante de la joyería, esto me ha permitido afianzar y, sobre todo, ampliar conocimientos. He tenido la ocasión de consultar bibliografía muchas veces descatalogada y que me ha facilitado la autora, he conocido auténticos artistas, personas muy interesantes”, cuenta Raquel. “Ha sido como una inmersión total en este campo que me ha encantado y me ha venido estupendamente, además, para mejorar en mi faceta profesional como tasadora del Monte”, reflexiona.

El Monte de Piedad de Córdoba es una de nuestras cinco sedes en toda España. En todos ellos,  profesionales expertos como Raquel trabajan día a día ofreciendo  un servicio seguro y de calidad, para facilitar el acceso a microcréditos sociales con los que tus joyas se convierten en proyectos de futuro. ¿No conoces el Monte de Piedad más antiguo de España y nº 1 en operaciones en Europa? Puedes hacerlo aquí.

La primavera llega a Monte de Piedad con la subasta de abril

En Monte de Piedad  recibimos la primavera con nuestra subasta de abril, que se celebra el próximo miércoles 5, en la que podremos encontrar piezas muy atractivas especialmente pensadas para las ocasiones especiales. A continuación os hablamos de las más destacadas. Y recuerda que si alguna pieza es de tu gusto, ya puedes pujar por ella en nuestra página web de Subastas.

Este mes tenemos algunos relojes de primera calidad a precios muy interesantes. Un ejemplo perfecto sería el lote 110, una pieza de Longines -una de las más importantes firmas de relojería del mundo-, de la colección Column Wheel Cronógrafo. Un reloj para caballero realizado en acero, con sistema de movimiento automático, caja redonda con cristal de zafiro, esfera negra, numeración baquetonada y ventana para calendario. Una auténtica joya con un precio de salida de 1.000€ que lleva el sello de Longines, casa suiza fundada en 1832 que sentó las bases de la relación entre máquina y herramienta de la relojería contemporánea.

Otro reloj que no hay que perder de vista es el lote 112, un fantástico Cartier modelo Tank Française de acero. Su movimiento de cuarzo, caja cuadrada, esfera blanca y numeración romana lo dotan de un acabado muy particular. Más si nos fijamos en su corona octogonal decorada por piedra de color. También con el mismo precio de salida.

Quien esté buscando una pieza singular, con un toque de distinción, también la encontrará en esta subasta: un agitador de champán de oro especialmente pensado para ocasiones de celebración. Sin duda una joya chic y original, a un precio muy asequible, perfecta para hacer un regalo diferente. Hablamos del lote 269 que con un precio de salida de 169€ nos ofrece una pieza extensible, con decoración en guilloché con reasa para utilizar como colgante que presenta marcados contrastes de franceses.

Sin salir de la influencia gala, también sobresale el lote 198, una pareja de pendientes franceses art déco estilo años 20 de platino con cuarenta y ocho diamantes, con un precio de salida de 600 €.

Y de pendientes a brazaletes, llegamos a la joya de la corona de esta puja: el lote 144. Se trata de un brazalete de los años 50 formado por bandas entrelazadas de oro blanco decoradas con ciento treinta y siete diamantes talla baguette montados en boquillas y noventa y un brillantes engastados en garras de cuatro puntas. Una pieza que también luce contrastes franceses y tiene un precio de salida de 30.000 €.

Son solo algunas de las piezas más destacadas entre las muchas que se podrán adquirir en esta subasta. Una amplia variedad de joyas para coleccionistas o amantes del arte de la orfebrería con las que, además, podemos ser solidarios: todos los beneficios que se obtienen de la venta son destinados a la financiación de la Fundación Montemadrid, una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la acción social, la educación, el medio ambiente y la cultura.