Crédito con joyas en El Monte: la alternativa práctica que eligen miles de clientes

Queremos que conozcas El Monte, cómo funciona y para qué nos usan nuestros clientes. Algunas de las personas que forman parte del equipo de El Monte te lo cuentan en primera persona. Descubre a Pedro Pablo, uno de nuestros tasadores.

Podemos estar a miles de kilómetros de nuestros clientes y, al mismo tiempo, formar parte de su vida cotidiana.

Los clientes de Ecuador, Perú, República Dominicana, Venezuela o México son clientes fieles y no necesitan que les expliquemos cómo funciona un crédito de El Monte. Lo conocen porque, en sus países, obtener liquidez a través de una joya es una herramienta habitual y práctica.

La palabra, “práctica”, los define bastante bien. Aunque procedan de países con sistemas bancarios perfectamente desarrollados, muchos prefieren la flexibilidad de El Monte. Les gusta saber exactamente dónde está su patrimonio, les gusta tener opciones y, sobre todo, no les gusta acumular deudas si las cosas no salen como habían planeado.

Cuando alguien llega a España suele buscar El Monte casi con la misma seguridad con la que busca una farmacia o una parada de metro. Saber que estamos aquí forma parte de ese pequeño mapa emocional que uno construye cuando vive lejos de casa.

Estos días hemos visto pasar a clientes venezolanos. Los terremotos han golpeado a sus familias y, de repente, apareció un gasto que nadie puede planificar porque nadie planifica una emergencia. Necesitaban ayudar de forma rápida, sin trámites interminables. Por eso creamos un crédito especial de emergencia para ciudadanos venezolanos afectados por esta situación, con el objetivo de facilitar el acceso a liquidez cuando cada minuto cuenta y ayudarles a estar al lado de sus familias en los momentos más complicados. Muchos formalizaron su crédito, consiguieron liquidez inmediata y pudieron echar una mano a los suyos cuando más lo necesitaban.

A veces hablamos de temas financieros como si fueran conceptos abstractos, pero la realidad es que muchas veces un crédito es una llamada para decir «no te preocupes, voy a ayudarte». Detrás de esa llamada, muchas veces, estamos nosotros. Tan lejos. Y tan cerca.

El 97 % de los clientes de El Monte recuperan sus joyas

Queremos que conozcas El Monte, cómo funciona y para qué nos usan nuestros clientes. Algunas de las personas que forman parte del equipo de El Monte te lo cuentan en primera persona. Descubre a Cristina Catalán Gil, una de nuestras tasadoras.

El 97 % de los clientes de El Monte recuperan sus joyas. No un noventa. No un “muchos”. Es lo que sucede y tenemos los datos.

Lo interesante es lo que viene después: la mayoría vuelve. De hecho, un porcentaje muy alto no solo recupera sus joyas, sino que —pasado el tiempo— vuelven con ellas para abrir un nuevo crédito. Como quien vuelve a un lugar conocido dónde puede dejar algo importante sin perderlo del todo, sabiendo que no es un punto final, sino una coma.

Por eso siempre recomendamos a nuestros clientes no deshacerse de una joya. “No pierdas tu patrimonio”, nos habrás escuchado decir. Venderla te da dinero inmediato, pero ese dinero se va tan rápido como llega. Una vez gastado, no hay vuelta atrás. La joya, en cambio, tiene recorrido. Cuando no se necesita, dejarla guardada en el joyero es una forma de aumentar su valor. Consérvala porque el oro siempre aumenta su valor y puede convertirse luego en un recurso para conseguir ingresos cuando hacen falta. De hecho, tenemos clientes que han abierto sus créditos con la misma joya muchas veces a lo largo de su vida y la han recuperado otras tantas para poder volver a hacerlo.

Aquí entra un tema crucial: los clientes tienen un año para recuperar sus joyas. Un año. Un reconocimiento implícito de que la vida no siempre se arregla en media hora. Y si en ese año no ha podido ser, vuelves a renovar las veces que hagan falta. Nuestro objetivo siempre es que los clientes se queden con su joya y hacemos todo lo que está en nuestra mano para que la joya vuelva a casa.

Al final, a El Monte no se viene a perder nada, solo a tener opciones. Saber que algo valioso está ahí cuando haga falta es lo que a todos nos da tranquilidad.